La influencia del poder naval en la Guerra Civil Española ha sido frecuentemente minimizada, por el contrario se ha destacado, a veces en exceso, la intervención extranjera en nuestra guerra, olvidando que la inmensa mayoría del material y los hombres llegaron por mar. No es menos cierto que algunos hechos decisivos en el desarrollo de la guerra, como el aislamiento de los territorios republicanos en el Cantábrico y el paso del ejercito de África a la península, serían incompresibles sin tener en cuenta la actuación de las dos partes en que se dividió la Armada Española.
No es este artículo una narración de las operaciones navales de la guerra, sino unos esbozos sobre los buques en que los marinos de España lucharon y murieron por las causas en que creían.